Todo por delante, nada por detrás. Esa fue la premisa de salida, junto con el humilde homenaje al genio difunto Alexander McQueen. Un outfit con aires de decadencia chic, elegancia gótica y morbo tétrico. Un festín de terciopelo negro aderezado con gotas de rocío aka cristales de swarovski en algunas de las escarapelas, una gola de luto, unas botas rozando la estética sado, un bastón con empuñadura disco (lo más!), un sombrero de gangster y miles de cintas de tul… y todo por delante!!!
Por detrás: nada.
¿Quién da más? Nadie.
Verlas desfilar de noche, el domingo, fue cósmico… lo mismo daba mirar al cielo que verlas a ellas pasar.
Sólo una abanderada puede presumir este año de haber tenido un ejército de mariposas negras custodiándola a cada paso, protegiéndola. Los estudiantes empiezan a ponerse de moda, no nos cabe ninguna duda… y cuando dentro de unos años esta suposición sea un hecho, ellas serán un referente.
Aunque, como siempre, también a ellas había que buscarles las cosquillas… y se las encontraron, pero no hablaremos de ello aquí. Sólo diremos que se habla de lo que importa. Y vosotras le habéis importado a mucha gente este año, a muchísima… Inolvidablemente divinas, nos quedamos con eso. Empezamos a contar las horas que faltan para veros desfilar en la media fiesta, el premio de la comparsa a la mejor escuadra, si hay justicia, debe ser vuestro.
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